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El himno nacional de colombia fue compuesto en 1887 con versos de Rafael Núñez y música del compositor italiano, Oreste Sindici, para conmemorar el 11 de noviembre la Independencia de Cartagena. La Ley 33 del 28 de octubre de 1920, sancionada por el presidente Marco Fidel Suárez, le dio carácter oficial. Consta de coro y 11 estrofas:
Descargar Himno Cantado (El Himno en formato mp3)
Letra: Rafael Núñez
Música: Oreste Sindici
CORO |
Sexta estrofa |
¡Oh gloria inmarcesible! |
Bolívar cruza el Andes |
Primera estrofa |
Séptima estrofa |
Cesó la horrible noche |
La trompa victoriosa |
Segunda estrofa |
Octava estrofa |
"Independencia" grita |
La Virgen sus cabellos |
Tercera estrofa |
Novena estrofa |
Del Orinoco el cauce |
La Patria así se forma |
Cuarta estrofa |
Décima estrofa |
A orillas del Caribe |
Más no es completa gloria |
Quinta estrofa |
Undécima estrofa |
De Boyacá en los campos |
Del hombre los derechos |
Autor: Maestro NABONAZAR COGOLLO AYALA
Enviado por: Liliana Andrea Cubides Daza
El HIMNO NACIONAL DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA, no tuvo en ningún momento la pretensión de convertirse en himno nacional cuando fuera estrenado el 11 de noviembre de 1887, en el ya desaparecido Teatro de Variedades de Bogotá.
¿Por qué razón? Porque ya el país contaba con un himno nacional propio, desde los tiempos en que la nación se denominara Confederación Granadina, se trataba de la ODA AL 20 DE JULIO, escrita por José Joaquín Guarín y musicalizada por José Caicedo y Rojas, estrenada en 1845. Himno este bastante hermoso pero que por su elevada tesitura y su proximidad a un aria operática, más que a un himno popular, lo alejó definitivamente del sentimiento del pueblo colombiano, que no lo sentía como propio. Cuando sonaba la ODA AL 20 DE JULIO ningún corazón latía entusiasmado y la obra sonaba sin pena ni gloria, dentro de la frialdad de lo distante y poco amado. Era pues evidente que el país necesitaba un verdadero himno nacional.
Aquel 11 de noviembre cuando el maestro italiano, nacionalizado colombiano, Oreste Sindici dirigiera el estreno de aquel HIMNO PATRIÒTICO con el que se buscaba solamente amenizar la velada conmemorativa en honor de la independencia de Cartagena de Indias, la ciudad Heroica; el público que abarrotaba las tribunas del teatro aplaudió a rabiar y al propio presidente Núñez y a su esposa, Soledad Román de Núñez, los tomó por sorpresa aquel inusitado estreno. Los historiadores del suceso refieren que el público salió del recinto tarareando la Canción de Núñez y Sindici; y posteriormente, el día 6 de diciembre, fue reestrenada en el Salón de Grados de Palacio, a plena orquesta, bajo la batuta del maestro Sindici quien lucía sudoroso y emocionado.
Lentamente el himno nacional oficial fue decayendo en el olvido, ante la fuerza y la pujanza patriótica del nuevo himno patrio. El 20 de julio de 1910, cuando Colombia cumplió el primer siglo de existencia como Estado independiente, ya se hablaba del himno Núñez-Sindici como el Himno Nacional de Colombia. Finalmente ante el peso de lo evidente, el Congreso de 1920 lo adoptó como canción patria de los colombianos.
Durante el conflicto fronterizo con el Perú, los soldados que defendieron la soberanía nacional, lo entonaron en el frente de batalla, adicionándole un estribillo a la introducción de trompetas, acorde con el momento bélico que la nación vivía. Aquella estrofa transitoria y guerrera sostenía lo siguiente:
HOY QUE LA MADRE PATRIA SE HALLA HERIDA
HOY QUE DEBEMOS TODOS COMBATIR, COMBATIR.
DEMOS POR ELLA NUESTRA VIDA
QUE MORIR POR LA PATRIA NO ES MORIR, ES VIVIR.
En la batalla de Güepi Colombia derrotó las pretensiones territoriales del Perú y el himno patrio había contribuido a escribir otra página de gloria en la historia reciente de Colombia. Los colombianos dentro y fuera del país lo entonan con el alma y afirman que se les pone la carne de gallina cuando sus marciales estrofas resuenan en otras latitudes.
Nuestro Himno Nacional surgió con humildes principios, en un modesto lugar, sin antecedente notable alguno. El hombre que concibió la grande idea apenas se dió cuenta de su prolongada resonancia en el porvenir. Don José Domingo Torres era un simple aficionado al arte de talía. Pasó su juventud en ardorosos proyectos teatrales, y perteneció a una compañía de comediantes bogotanos, con el espiritual Honorato Barriga a la cabeza, dejando simpático y duradero recuerdo en la ciudad.
Fue Domingo Torres en su juventud apuesto galán, que a la media noche, al pie de las rejas, hizo rasguear sonoros instrumentos en compañía de alegres enamorados trovadores. La vejez lo sorprendió sin ochavo de reserva y murió como simple portero del Ministerio de Hacienda.
El amor a la patria por un lado, y por otro la velada y discreta lisonja hicieron que Torres, a propósito del 11 de noviembre de 1887, instara al maestro Oreste Sindici para que le pusiera música a un himno, cuya letra era del doctor Rafael Núñez. Torres rogaba y el maestro resistía. Al fin su esposa doña Justina Jannaut de Sindici (Colombiana), fue quien logro vencer las últimas dificultades del maestro.
La esquiva inspiración brotó entonces en el alma del artista italiano como resonante catarata de notas gloriosas y ardientes. La imagen de la patria adoptiva, donde él tenía el dulce solar de sus amores, se presentó con toda su belleza a los ojos del maestro. Vibraron al punto de este himno: el estrépito de las armas y los urras de combate, y se oyeron notas semejantes al grito del huracán que azota nuestras selvas y otras menos fuertes como las de torrente que salta escondida entre las breñas.
Este himno tiene vida, calor, movimiento; notas que animan y exaltan el espíritu; arrogancia propia de un himno triunfal.
Nuestro Himno Nacional había surgido.
El 11 de noviembre de 1887 se cantó por primera vez en público, en un pequeño teatro de variedades improvisado en el antiguo edificio de la escuela pública de la Catedral. Al mes siguiente el 6 de diciembre de 1887 hacía estruendosa y solemne aparición oficial en el salón de grados, frente al Palacio de San Carlos; con asistencia del doctor Núñez, de todas las autoridades civiles, eclesiásticas, militares y los ministros del cuerpo diplomático. Lo cantaron un coro de 25 voces con orquesta y dirigido por el maestro Sindici.
Circuló esta invitación:
"El ministro de Gobierno saluda a Ud. muy atentamente y tiene el honor de remitirle adjuntas dos boletas de entrada al concierto que en la noche del 6 del presente tendrá lugar en el salón de grados, con el objeto de estrenar un Himno Nacional. La función principia a las nueve. Bogotá diciembre de 1887."
Tres años más tarde volaron sus notas hasta distantes países, después de vibrar triunfalmente en nuestros montes y llanuras. En 1890 ejecutaron la música del Himno Nacional colombiano en Roma, Méjico, Lima, Caracas y Curazao.
Casi un siglo careció Colombia de un Himno Nacional, y lo tuvo por casual concurso de circunstancias y no por encargo oficial. Ensayase sin ningún aparato; e hizo lentamente su camino hasta llegar al pueblo por medio de los niños de las escuelas primarias; sus fáciles melodías se pegaron a todos los oídos y hablaron a todos los corazones, y cuando llegó la celebración del centenario de la Independencia, el país se regocijó al tener una voz para expresar su gratitud y amor a los fundadores de la República.
Fuentes:
Presidencia de la república de Colombia
Freddy Rojas Paisajes colombianos y su folclor
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