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COPLAS COLOMBIANAS - COPLAS DE COLOMBIA

La voz copla, del latín copulam que significa enlace, unión, acoplamiento, es la acomodación de un verso con otros para formar la estrofa. La copla es pues el enlace de versos que se dicen como comentario breve o como dialogo satírico entre dos o más cantores o troveros, o bien que se cantan al compás de una tonada.

Como la voz es no sólo el instrumento más directo de la expresión dramática sino el medio de comunicación ideológica más elemental, es claro que para el pueblo la copla ha de ser la expresión más elocuente de su sentimiento, más aun cuando aparece ayudada por la música en la forma cantada o de canción o canta como típicamente se le llama a la copla en  Colombia.

 

 

 

El origen de nuestra copla es lógicamente mestizo como lo es la gran mayoría de nuestra población campesina. El ancestro español se encuentra en las formas populares de la poesía hispana (saetas, serranas, serranillas, seguidillas, endechas, romances, décimas o espinelas). Por su parte el ancestro indígena se halla en los coplerios taíno-caribe y quechua.

 

Las características de la copla folklórica colombiana son cuatro:

1. Lleva cuatro versos en que riman el segundo y el cuarto, generalmente en armonía, ocasionalmente en asonancia (semejanza).

2. La medida silábica de estos veros sigue cuatro fórmulas que son
a). Octosílabos todos los cuatro versos. (8-8-8-8) 53%
b). Octosílabos el primero y el tercero y heptasílabos el segundo y el cuarto. (8-7-8-7) 22%
c). Heptasílabo el primero y octosílabos los tres restantes. (7-8-8-8) 12%
d). Heptasílabos el primero y el tercero y octosílabos el segundo y el cuarto. (8-7-8-7) 6%

3. El lenguaje empleado en estas coplas es evidentemente campesino.
4. Su significado ha de tener gracia (humorística, irónica, picaresca, etc.).

 

Maestro Guillermo Abadía

 

LISTADO DE COPLAS COLOMBIANAS

La gallina puso un huevo
pero lo puso movido,
de tanto bailar bambuco
con el gallo amanecido.

Los muchachos de otros tiempos
trabajaban por mujer,
los muchachos de estos tiempos
buscan una que les dé.

   

Ay del pobre que se casa
con una mujer blanquita,
que a la vuelta de la iglesia
viene un blanco y se la quita.

Ay quien fuera zapatico
para tu bonito pie,
y mirar con los dos ojos
lo que el zapatico ve!

   

El amor y el interés
se fueron al campo un día
y más pudo el interés
que el amor que te tenía.

Las avecillas del cielo
se mantienen con mosquitos,
así me mantengo yo
con abrazos y besitos.

   

La bala que a mi me hirió
también hirió al comandante,
a él lo hicieron capitán
y a mí soldado como antes!

La caña con ser la caña,
también tiene su dolor:
si la meten al trapiche
le parten el corazón.

   

Desde el punto que te vi,
le dije a mí corazón:
qué bonita piedrecita
para darme un tropezón.

Yo no soy de por aquí
yo soy de Capitanejo,
no me creció más el coto
porque no alcanzó el pellejo.

   

De mi tierra me he venido
con el agua hasta el tobillo,
sólo por venirte a ver
narices de tortuguillo.

Tres aguas habré bebido,
cuatro con la de verbena
y no hay agua más amarga
que vivir en casa ajena”.

   

El gallo en su gallinero
libre, se sacude y canta.
El que duerme en casa ajena
pasitico se levanta”.

Déjame entrar al monte,
déjame coger la flor,
déjame dormir sueñito
entre tus brazos, mi amor.

   

Véndame un cuartillo de chicha
en totuma timaneja;
yo no lo hago por la chicha
sino por la muchareja”.

Dos cosas hay en la vida
que me hacen trastabillar:
la chicha de ojo de Ortega
y una negra en Espinal.

   

A cualquiera se le da
un trago con bizcochuelo
y unas alpargatas viejas
para que no pise el suelo.

Me subí en una lomita
por ver si la divisaba;
tan solo topé las quimbas
del indio que la llevaba.

   

Lloraba la margarita
la muerte de su marido
y en el llanto preguntaba
si el otro ya había venido.

Hasta que el pueblo las canta,
la coplas, coplas no son, y
cuando el pueblo las canta
ya nadie sabe su autor.

   

No hay mal que dure cien años
ni cuerpo que lo resista,
ni aguacero que no escampe
ni mal que por bien no venga.

Ayer me dijiste que hoy
y hoy me dices que mañana,
así se pasan los días
y nunca te da la gana.

   

Bonito es comer con hambre,
bonito es beber con sed,
bonito es dormir sin sueño
con una linda mujer.

Si acaso yo me muriera
que no lloren mis parientes,
que lloren los alambiques
donde sacan los aguardientes.

   

Del toro me gusta el cacho,
del caballo la carrera,
de las muchachas bonitas
la figura y la cadera.

Una me dijo que sí,
otra me dijo que no,
yo me quedé sin saber
cuál de las dos me engañó.

   

Tus ojos son dos corozos,
tu nariz es una olleta,
tu boca es una atarraya,
tus orejas dos chancletas.

Ay dame lo que te pido,
que no te pido la vida,
de la cintura pa' bajo
de las rodillas pa' rriba.

   

Hasta los palos del monte
tienen su separación:
unos sirven pa' hacer santos
y otros para hacer carbón”.

Al pobre del armadillo
lo reclaman para juez
y él dice que no lo jodan,
que lo dejen pa después”.

   

Estos cantos que cantamos
Ques que las llaman folclores;
malhaya nombres tan raros
que ponen esos señores”. 

Aunque la puerca sea rucia
y la tengan en la villa
y la alimenten con leche,
siempre es negra la morcilla.

   

Los enemigos del alma
me dijeron que eran tres;
y yo digo que son cuatro
si se cuenta a la mujer.

Molé, trapiche, molé
molé, pues si sos tan guapo
que la hornilla tiene leña
y el fondo quiere guarapo.

 

Fuente:

Freddy Rojas Paisajes colombianos y su folclor

El Gran Libro de Colombia - Guillermo Abadía - Editorial Circulo de Lectores

 


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